Todas tenemos heridas que sanar, ellas hablan y se manifiestan a través de nuestro cuerpo. 

El cuerpo lleva la cuenta. 

Nuestra historia, heridas, vivencias, van quedando registradas y es el cuerpo el que les hace visibles.

Tal vez has escuchado que alguna enfermedad puede ser producto de somatizar conflictos emocionales y aquellas heridas que no han sido sanadas. 

Y nada es más real que esa afirmación, siempre necesitamos realizar un trabajo emocional y mental para tener resultados a nivel físico. 

Tan necesario como beneficioso resulta gestionar las emociones y aún si no se hace como una elección de vida, la expresión de nuestro interior se manifestará o bien en forma de enfermedades (desde la Descodificación Programas biológicos de supervivencia), bloqueos, situaciones desafiantes en forma sistemática y demás límites que impiden vivir la vida a la cual estamos llamadas. 

¡Definitivamente hay que sanar!

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Identifica tus heridas

La génesis de las heridas se identifica en los primeros años de vida, puntualmente entre los 0 y 7 años, siendo estas las que más condicionan. 

Incluso, desde el periodo gestacional, ese gran desconocido aún por muchos que son las memorias uterinas, pero que, al ser tratadas en procesos terapéuticos que van desde ejercicios que toman herramientas de la descodificación como la hipnosis, genera gran sorpresa en las consultantes: no son recuerdos, es la memoria sensorial de todo aquello que sintió mamá mientras nos esperaba. 

Casos en Conexión Alimento 

Al iniciar procesos con mujeres en la consulta, se observa que estas durante años han tenido situaciones altamente condicionantes, que se manifiestan en el cuerpo o en el desarrollo tranquilo de su existencia, el deterioro en algún ámbito de la salud y que, al tener componente de abandono detrás, presenta el sobrepeso como una de las formas más comunes.

Y entonces hacen todo para adelgazar, dietas restrictivas, jornadas exhaustivas de ejercicio sin ningún resultado…

Llega el efecto rebote, la dieta no funciona y son muchos los conflictos con la comida. 

En realidad la comida o la falta de ejercicio no era el único ni el principal problema, la realidad de la situación estaba en el origen emocional, lo que hay “de la piel hacia adentro” de cada mujer. 

Entender que el aumento del tejido adiposo o la retención hídrica, es el resultado de un conflicto interior profundo, donde lo evidente es la forma del sobrepeso y la sustancia es algo que se lleva desde la infancia y espera ser escuchado.

Cuando nos permitimos vernos de verdad, en una profunda conexión interior, el resultado es liberador, gran regalo para tu cuerpo y gran herencia para tus descendientes. Cuando se genera un movimiento interior el clan responde. 

Sanando las heridas 

En la niñez es donde más acumulamos heridas, no fuimos abrazadas, mimadas, estuvimos solas, nuestros padres nos abandonaron, no jugamos… 

Para empezar a entender tanto la génesis como la herida que llevas, una lectura obligada serán los trabajos de Lisa Bourbeau: una explicación clara de las heridas de infancia y las máscaras que todos usamos para enfrentar el mundo.

Las heridas que no han sido sanadas, no solo hacen que gestionemos emociones de forma nociva, evidenciadas en nuestra conducta, sino que también se manifiestan en nuestro cuerpo. 

Mientras crecemos tenemos la posibilidad de ir sanándolas y cuando esta no es la elección, se afronta la vida desde el adulto herido, tan presente en relaciones de pareja y en la relación madre –  hijos.

Pero puedes estar tranquila, porque nunca será tarde para sanar las heridas, la libertad emocional está esperando por ti para ayudarte en esos procesos que estás llevando y que te hacen sentir pesada. 

Y no hablo del cuerpo solamente, sino de una pesadez como la antítesis a una vida liviana, ligera, que fluye que va un día a la vez.

Llevando lo anterior al terreno del sobrepeso que es lo que nos compete, se evidencia en la inmensa mayoría de los casos una correlación herida de abandono – sobrepeso. 

No es ley, más si una tendencia que se presenta con frecuencia. 

Por eso no te sientes feliz al mirarte al espejo… pero estás en el lugar correcto, en Conexión Alimento te ayudaremos a descubrir esos eventos emocionales, casi siempre inconscientes que son bloqueantes y que se encuentran activos al día de hoy. 

Cada sobrepeso, cada relación distante con nuestro cuerpo nos cuenta de una historia relacionada con eventos pasados que aún están activos en el presente y por ello el cuerpo somatiza.

El mejor momento para empezar a sanar es ahora. Independiente de la edad o lo que sea que estás atravesando. Ese lugar común Todo es perfecto toma fuerza: si solo hasta ahora te estás enterando que el camino es interior, ha sido el mejor momento para ti.

Si algo de esto resuena contigo, desde ya te digo que me siento  honrada de acompañarte en este proceso. 

Te espero.