Hay muchas razones para no opinar sobre el cuerpo de los demás, aunque lo hagamos constantemente.
Imagina que ves a alguien que hace algún tiempo no lo hacías.
Una amiga por ejemplo. La ves muy delgada, tranquilamente con unos 9 kg menos y lo primero que se te ocurre es decirle: “¡felicitaciones, como estás de flaca!
Ella te mira y te responde: “se murió mi padre hace 2 meses”.
Seguramente vas a querer desaparecer.
Y es que este ejemplo puede ser más común de lo que crees.
Hay muchas razones por las cuales una persona pudo haber perdido peso.
Por problemas económicos, por pérdidas familiares, por temas de salud. De la misma manera, por esas mismas razones exactas también puede subir. Allí una vez más recordarme que no es lo que vivimos sino cómo lo vivimos.
Es necesario aprender a identificar, reconocer y respetar la diversidad corporal, los comentarios sobre el cuerpo de los demás, así sean con buenas intenciones puedes lastimar la autoestima de alguien.
Es habitual que tendamos a creer que un cuerpo delgado está en salud y un cuerpo no tan delgado no lo está.
Sin embargo, la realidad es otra. Hay personas muy delgadas, metabólicamente obesas, con muchas situaciones exigentes de salud tanto físicas como mentales.
Hay también muchas personas con una contextura más gruesa, en total salud, -claro hay de todos los casos- lo importante es no llegar a conclusiones solo por lo que vemos aparentemente.
Estamos en una sociedad que elogia un prototipo de un cuerpo y de acuerdo a ese prototipo se tiende a juzgar o a emitir conceptos acerca del cuerpo de los demás. Por fortuna hay quienes cada vez más se cuestionan no hacerlo.
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La importancia de respetar la diversidad corporal
Cuando opinamos sobre el aspecto físico de otra persona, ya sea peso, altura o apariencia, podemos dañar su autoestima. Ni más ni menos. Todos tenemos el deseo intrínseco de pertenecer, de ser amados y aceptados, y -algo lamentable- hay personas demasiado sensibles que un tipo de comentarios de este nivel puede, literalmente, arruinar su día.
Es cierto que en muchas ocasiones las opiniones que emitimos sobre el cuerpo de los demás no tienen la intención de ser dañinos, pueden llegar a serlo.
Recuerda que algo va del propósito de lo que tu quieras decir con la manera en que el receptor lo recibe.
Es cuestión de empatía, pensar que no sabemos las circunstancias que vive la otra persona.
Entender que mi concepto de belleza en relación al cuerpo, puede ser diferente para el otro, es un buen punto de partida, de hecho no hay un cuerpo perfecto en ese sentido y como hemos mencionado en otras publicaciones, no se trata de cuán delgada eres, sino de lo feliz y saludable que puedes ser.
Seguramente has escuchado el concepto Body Shaming: el rechazo al cuerpo y la humillación y ridiculización hacia los cuerpos de otros.
Si nos vamos a un nivel de cómo nos afecta, ten presente que la vergüenza y humillación es uno de los sentimientos más condicionantes que existen. La vida de esta persona estará marcada por completo por ello.
Cómo afectan nuestras opiniones sobre el cuerpo de los demás
Tus opiniones sobre el cuerpo de los demás tienen más impacto de lo que podrías creer.
Puedes decirle a alguien en forma de elogio ¡Wow, cómo estás de delgada! y resulta que esa mujer no está buscando en absoluto bajar de peso.
De hecho, ha estado luchando con una enfermedad, con altos niveles de estrés o con un trastorno alimenticio.
No conoces los antecedentes de nadie, no te corresponde juzgar la apariencia del otro, porque en realidad no conoces su mundo y sus retos.
Nuestros cuerpos son diferentes y por ende la salud también se ve diferente en cada persona.
Muchas culturas valoran la belleza de acuerdo a unos parámetros, desafortunadamente, esto puede tener un impacto negativo en la salud mental de alguien.
Aquí me viene en mente un ejemplo de lo que ha sido vivir en dos contextos diferentes.
Siendo colombiana los estándares de belleza con los que crecí eran altísimos. Más aún en mi ciudad: Pereira.
Recuerdo que el ideal de unas piernas “bellas” eran unas piernas de un buen volumen, que evocaran deseo. Una mujer así era una “linda piernona” ¡Ese era el término!
Al llegar a Europa el concepto es distinto.
Ahora, que resido en Italia, de hecho veo ofertas publicitarias cuya promesa de valor es “logra unas piernas delgadas”.
Cuando te digo delgadas, ¡son delgadas! Las mismas que en mi ciudad eran llamadas las “piernas de una niña” o “parecen 2 bracitos”…. No se premia el volumen, no hay desarrollo de masa muscular, no se busca “llenar” unos jeans. La promesa de valor es unas piernas realmente delgadas.
El concepto de belleza es relativo a la cultura, al contexto, a lo que creemos sobre ella.
¿Imaginas el agotamiento de estar adaptándose cada vez que esto cambia?
De allí que siempre, en mi acompañamiento a mujeres, en mis programas y en general cada que tengo la ocasión, insisto en que el primer paso para lograr “el cuerpo de tus sueños” ha de ser amar el tuyo tal cual está.
No podemos iniciar una relación con alguien que odiamos, ¿verdad? Pues cómo voy a lograr, en caso de desearlo, una transformación si odio mi cuerpo.
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Enfócate en el valor de los demás y no opinar sobre sus cuerpos
La apariencia física va y viene, es cambiante, hoy puedes estar delgada, mañana con un peso diferente, hoy puedes estar con el cabello oscuro, mañana un poco más claro.
Y así, la lista es interminable, la apariencia puede ser lo primero que vemos, pero no es el atributo que define a nadie.
Cambiamos constantemente, entonces el llamado está en aprender a enfocarnos en los aspectos positivos y en el verdadero valor de los demás.
Todos, absolutamente todos los seres humanos tienen algún nivel de grandeza.
“Estás radiante, te ves feliz hoy, eres muy capaz, reconozco tu inteligencia, valoro tu compañía” este es el valor de los demás.
Son elogios que con seguridad te sentirás mejor al decirlos y sin duda alguna quien los recibe dibujará una sonrisa en su rostro.
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