Desde una mirada de la Descodificación Biológica, el sobrepeso es solo la punta del iceberg de todo un pack conflictual que contiene varias emociones sin resolver, entre ellas la ansiedad por comer

Justamente el origen de ese resultado físico – el  sobrepeso – se relaciona con la ansiedad por comer, ¿te has preguntado de dónde viene tu ansiedad?. 

Nuestras emociones están íntimamente ligadas a lo que sucede con nuestros cuerpos, por eso es tan importante que comprendas tu ansiedad por comer. 

La ansiedad por comer te agota es evidente, no es solo una cuestión del aumento de peso que viene después, sino todo lo emocional que esto contiene (culpa, frustración, vacío).

Sin embargo,  no logras gestionarla porque tal vez no has identificado su origen, en Conexión Alimento queremos que lo identifiques y con ello logres un balance físico y emocional. 

Te invito a leer este Blog, si has llegado hasta aquí, seguro estás en el lugar correcto. 

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Ansiedad por comer

La ansiedad por comer puedes identificarla porque aparece de forma repentina, incluso puedes haber comido e inmediatamente sientes deseos de comer de nuevo. 

Te comparto una experiencia de una mujer Conexión Alimento que puedes llevar a tu día. 

Hace poco señalaba que tuvo una situación exigente con su jefe: este rechazó un proyecto suyo y el feedback fue bastante negativo, con palabras que para ella resultaron hirientes. 

Al llegar a casa solo tenía en mente algo: Comer. Comer mucho.

Aún en medio de su frustración recordó un tema sencillo que hemos hablado en terapia: detente, 30 segundos a respirar, lleva tus manos al pecho, cierra tus ojos y permítete identificar qué estás sintiendo y cuando has sentido algo similar.

Empezó a ir por su línea de vida hacia atrás. 

Identificó 2 situaciones: 2 años atrás cuando su ex pareja decidió terminar la relación. Aún más atrás, en sus primeros años de infancia, cuando intentaba abrazar a su padre y él siempre iba de prisa, nunca había tiempo.

Con el jefe, con la ex pareja y con el padre había un patrón común: un sentimiento de profundo rechazo, que se gestó en la infancia y en la etapa adulta busca calmar con lo que metafóricamente se puede asemejar más a los brazos de mamá: un dulce. 

Y es que generalmente ese sentimiento va enfocado a los dulces, entonces es la frase que siempre hemos escuchado y que hemos normalizado “tengo ganas de un dulce”. 

Sin embargo, más que el deseo de “comer” es el anhelo inconsciente de sentirse tan abrazada y protegida como con mamá o una figura materna (¿Quién no recuerda a la abuela y sus tortas dulces que aliviaban todo?)

Tu cuerpo te está diciendo algo, debes escucharlo, ¿Cómo? Simplemente permitiéndote sentir. Tal cual como lo que te relaté líneas atrás que hizo mi consultante. 

Si te identificas con la siguiente afirmación “no he podido cumplir la dieta porque tengo mucha ansiedad por comer”, lo anterior puede darte muchas respuestas.

Es tan común escuchar eso de la ansiedad por comer, pero, ¿de qué viene la ansiedad por comer? ¿por qué cuando estamos ansiosas nos calmamos con comida? 

Piensa en la comida como el simbolismo más cercano a mamá. 

Cuando eras niña y llorabas, mamá te tomaba en brazos y te daba un dulce.

A tus 40, 45 años mamá quizá no está o si está claramente no podrás acudir a ella siempre. 

Lo más similar, para tu inconsciente, es conectar con esa sensación que en tu edad temprana se registró: dulce = protección. 

Escucha a tu cuerpo 

La ansiedad puede ser una señal de que llevas mucho tiempo sin escuchar a tu  cuerpo. 

Hay poca consciencia corporal. Poco conocimiento de nuestras emociones. 

Entonces tu cuerpo es inteligente y tu mente hace una llamada para que puedas revisar qué está sucediendo. Son mecanismos de protección biológicos. No es simplemente “me gusta el dulce”. ¡Recuérdalo!

El problema no es la comida, por eso insistimos en que no se trata de dietas o dejar de comer, el problema es que tapas la ansiedad con la comida. 

La ansiedad por comer puede ser producto de una situación puntual que puede ser pasajera, por ejemplo si estás ante un reto inmenso en tu oficina, debes presentar un proyecto y esto te genera ansiedad. 

Estas situaciones suelen ser eventos emocionalmente similares con momentos que viviste antes, usualmente en tu primera infancia (como la sensación de rechazo que vimos antes). 

También puede ser que lleves mucho tiempo con ansiedad por comer y no le has dado la importancia que merece. 

La ansiedad por comer también viene de… 

La ansiedad por comer puede venir de una mala relación contigo misma, una baja autoestima, ausencia de autocuidado, hablas con todos menos contigo, te has desconectado de tus sueños, de tus metas, de tus anhelos. 

Entonces puede llegar la ansiedad y lo que hace la comida es distraerte para que sigas alejada de ti misma. 

Altos niveles de estrés, dificultades para relacionarte con otros, frustraciones, heridas no sanadas, la culpa y podríamos seguir con muchas otras razones de las cuales puede venir la ansiedad por comer. 

Lo importante es que lo identifiques y lo gestiones de manera adecuada, entendiendo la raíz y mirando a tus emociones. 

La dieta restrictiva que has llevado probablemente te está llevando a seguir comiendo de manera emocional sin alcanzar tus objetivos. Este es un punto clave. 

Si durante semanas estuviste pensando en ese postre que tanto te encanta y no lo “podías” comer porque salía de tu régimen, paradójicamente esa restricción aumentará tu deseo de comerlo. 

Al final, no solo comerás el postre. Lo harás en mayor proporción versus si te lo hubieses permitido tranquilamente al margen de una restricción. 

Permíteme acompañarte, contáctame, descubriremos de forma respetuosa de qué viene tu ansiedad por comer y trabajaremos en ellos, recuerda, el problema no está en lo que comes.