La decisión de emigrar puede subirte de peso ya que emigrar en sí implica muchos cambios, deberás empezar una vida nueva, llegarás a convivir con unas costumbres diferentes, te tendrás que adaptar al clima, hábitos alimenticios, idioma, entre otros.
Todo este choque cultural, puede llevarte a padecer hambre emocional y es así como emigrar puede subirte de peso.
Lo anterior es importante, pero desde ya te digo que no es lo único, de hecho no es lo que más impacto tiene, por eso, quédate hasta el final pues te contaré algo aún más profundo.
Es importante considerar que nuestras preferencias alimentarias hacen parte de nuestra identidad cultural, podemos decir que -en parte- somos lo que comemos, es por esto que al llegar a otro país, tendrás que cambiar tu identidad, por lo menos en ese aspecto.
Y no solo es el cambio de olores y sabores, es también la adaptación a nuevas formas de relación entre el cuerpo y la comida, situación muy determinada por la cultura.
También deberás enfrentarte a nuevos y diferentes horarios, rutinas de comidas que te pueden afectar, ya que tenías tu cuerpo habituado a unos horarios específicos.
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Gestiona el sobrepeso al emigrar
Comenzamos hablando del choque emocional que supone el emigrar, y ya sabemos que el subir de peso en muchas ocasiones está precedido por algo más allá de lo que tienes en el plato de comida.
Es muy importante en este proceso identificar tus emociones, tus miedos y tus retos en este nuevo país al que te diriges.
Date el espacio para saber qué sientes, para conocer tus pensamientos y reconectar a la nueva realidad de acuerdo a esas emociones.
Será un proceso físicamente exigente, que va a requerir un esfuerzo adicional y es ahí donde debes tratar de adquirir los recursos necesarios para gestionar tus emociones en lugar de esconderlas detrás de la comida.
Intenta adaptarte y mantén una buena actitud que te permita hacer cambios necesarios pero sin olvidar o dejar de lado tu esencia, esa que se ha construido por años, que hace parte de tus hábitos y de tu cultura alimentaria.
Tan sencillo que es decirlo, ¿verdad? pero te entiendo perfectamente que todo cambia en la práctica, lo sé bien porque también soy migrante.
Debes conservar tus buenas costumbres y a la vez, reconocer que la comida te va ayudar a formar parte de la nueva cultura a la que haces parte.
Quizá algún día te animes a compartir con tus nuevos amigos lo mejor de tu gastronomía.
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Conflicto del migrante:
El punto realmente clave de tu aumento de peso.
Unas líneas atrás te dije que si bien el cambio en los hábitos alimenticios del nuevo país eran importantes, no es ni lo de mayor impacto ni lo que te generó ese gran cambio en tan poco tiempo (como seguramente has podido pensar).
Lo que realmente te sucedió es lo que en Nueva Medicina Germánica llamamos el “Conflicto del Prófugo” o “Conflicto del Migrante”.
Te pongo en contexto: la Descodificación Biológica siempre va a las emociones para descubrir el verdadero origen de cualquier síntoma.
Y este es uno de los conflictos más importantes y menos conocidos.
Pues bien, este conflicto tiene que ver con 3 posibles vivencias que haya tenido la persona, bien sea en cualquier situación de su vida, pero que se activa con fuerza mayor al migrar:
- Sensación de profunda soledad y abandono
- Pérdida de referentes
- Lucha por la existencia (propia o de un ser amado)
¿Te suena alguna de ellas?
¿Has vivido una situación en la cual te sientes en la más profunda soledad?
Pero sola de que no puedes contar con nadie, aunque hayan muchas personas junto a ti…
Sola de sentirte perdida…
Sola de llegar a sentir angustia por tu vida o la vida de un ser amado…
Si alguna vez te ha pasado y sumado a ello has subido de peso en poco tiempo, es probable que se haya activado en ti ese conflicto..
Uno de los síntomas más claros es la retención de líquido o que hayas aumentado de peso en muy poco tiempo.
Es decir, que tengas la sensación de que te has “hinchado” como un globo.
Y si me sigues sabrás bien lo que te diré a continuación: NO se cura haciendo una dieta.
Lo tuyo es que comprendas que tu cuerpo como máquina perfecta que es, al experimentar algunas de esas vivencias que te menciono, sobretodo en un contexto nuevo para ti, activó mecanismos biológicos (que aunque ahora no nos gusten, existen desde hace miles de años) para mantenerte con vida.
Estos mecanismos hacen que elimines poco líquido por la orina.
¿Y eso por qué?
Pues porque ante el estímulo de “estoy abandonada / sola / perdida», tu cuerpo entiende que estás en peligro y retendrá justamente algo imprescindible para vivir: el agua.
¿Qué puedes hacer si sientes que es tu caso?
Como punto de partida regalarte unos minutos para identificar ese momento en el que pudo suceder la vivencia de abandono o pérdida.
Luego, cerrar tus ojos y dejar que tu cuerpo exprese sensaciones corporales (llanto, molestia en la garganta, sudor en las manos, etc). Lo que sea, déjalo salir.
Lo siguiente, sería conectar con la seguridad de que El peligro ya pasó, estás a salvo.
Te pongo un ejemplo.
Si lo que hace que sientas soledad es tener que enfrentarte día a día con el proceso de adaptación a ese nuevo país/ ciudad asumiendo cargas tanto emocionales como económicas, te invito a conectarte con lo que SÍ TIENES, SÍ CUENTAS, aunque parezca que no hay nada.
Sí tienes salud para afrontar.
Sí has tenido la fuerza para salir adelante.
Sí has hecho cosas por ti y tu familia que te han llevado hasta donde estás hoy.
Si es tu caso, quiero hacerte un regalo 🎁
Te dejo aquí un video donde te explico este conflicto y además te acompaño a realizar un ejercicio, sencillo pero muy sanador.
👉Te invito a prestar especial atención a partir del minuto 9 en el que te hago un ejercicio guiado 😉
Espero que te guste. Cuéntame después qué tal te va 🧡
Recuerda compartir con quien crees que puede necesitar esta información.
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