La alimentación consciente es posible, hoy quiero que hablemos de ella y cómo practicarla.
Lo más importante que debes saber es que la alimentación consciente puedes lograrla sin dietas, ni elementos costosos.
También, que es más complejo el nombre que su práctica en sí: piensa en ella simplemente como dedicarte a comer en plena presencia, o sea sin dispositivos electrónicos y sin prisas.
Es decir masticando y saboreando cada elemento, conectándote con tus sentidos: sentir el olor, la textura, el sabor de tus comidas.
Todo lo anterior es algo que naturalmente teníamos, pero que fuimos perdiendo con el paso de los años, principalmente por la interacción con la tecnología.
Evita comer viendo la tv. Evita comer viendo el móvil y otros dispositivos.
En sí, se trata de conectarte con los alimentos, que te brinden alegría y que la alimentación sea un proceso intencional.
Para practicar la alimentación consciente solo es necesario estar dispuesto a disfrutar el momento de la alimentación y que puedas pensar antes de comer.
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¿Qué es la alimentación consciente?
La alimentación consciente es dedicar plena atención a la hora de alimentarnos, cuando comemos de forma consciente podemos escuchar y entender nuestras sensaciones bien sea físicas y emocionales.
Alimentarnos es un proceso tan importante, que merece podamos dedicarle el tiempo, nuestra concentración, observación y así podamos dar lugar a una alimentación real.
Es claro que hoy los ritmos son exigentes, pero si solo tienes 15 minutos para comer, dedica esos 15 minutos a eso: A COMER.
Ese ritmo acelerado incluso ha permeado el momento valioso de la alimentación, alejándonos del disfrute consciente de lo que comemos.
Tal vez por dejar de lado la alimentación consciente, que no es otra cosa que estar presente al comer, estamos experimentando insatisfacción con nuestros procesos alimenticios.
¿Cómo puedo practicar la alimentación consciente?
La forma más sencilla de practicar la alimentación consciente es evitar los factores distractores.
Practicar la alimentación consciente es poder disponerte a la hora de comer sin dispositivos digitales, sin afanes, con tiempo y atención suficiente.
Cuando haces lo contrario, propicias la desconexión del cuerpo, lo que puede llevarte a un comportamiento alimentario en modo automático.
Te quiero compartir algunos pasos que puedes seguir para practicar la alimentación consciente, lo primero es que involucres tus cinco sentidos.
Siente y percibe los olores, los colores y los sabores de tu plato, esto se logra a través de la plena presencia, disminuyendo la velocidad, mastica lentamente, date el tiempo de hacerlo.
Puedes estar segura de que la asimilación de los alimentos y tu satisfacción final será mayor.
La alimentación consciente se pone en práctica cuando puedes percibir el hambre real o la saciedad, para así decidir cuánto comer.
Puedes también agradecer por tu comida, da gracias por los alimentos, por las manos que lo prepararon, por lo bien que le hará a tu cuerpo, agradece desde tu fe -cualquiera que esta sea- , esto puede ayudarte a desarrollar una manera consciente de comer.
Suelta por un instante los cubiertos, respira.
No te angusties que no estamos hablando de horas, verás que todo esto no es más que alargar el tiempo que hoy inviertes en máximo 5 -7 minutos más.
También, algo que puedes hacer si te sientes cómoda, es elegir pequeñas cantidades para que puedas pensar si de verdad estás saciada o no, no te apresures a comer, date el tiempo de conscientemente decidir.
¿Para qué sirve la alimentación consciente?
Una respuesta rápida y concreta es para estar presente en el acto de alimentarnos y lograr así una excelente relación con la comida, nutriéndonos de todo lo que esta nos da.
La alimentación consciente es además una herramienta poderosa para las personas que tienen hambre emocional.
Alimentarnos de forma consciente nos ayuda a gestionar trastornos alimenticios que afectan nuestra salud física y emocional.
No te angusties, no es una “moda más” que debes seguir.
Es, ante todo, el simple y natural hecho de estar PRESENTE en el momento de comer.
Prueba estos cambios y si te animas, comparte qué tal te sentistes.
¡Ánimo!
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